Paladin of the End Historia Corta 5

Pasatiempos: Reystov

Moví mi muñeca y arrojé el anzuelo cebado a la resplandeciente superficie del agua. Hubo un ligero chapoteo. Una onda circular se extendió y pronto se desvaneció.

“…”

“…”

A mi lado estaba un espadachín de pocas palabras, sentado con los labios juntos y una expresión seria en su rostro. Era Reystov. Los dos estábamos pescando en el río juntos; me había invitado después de que terminamos un trabajo.

Incluso después de que terminara la batalla en las Montañas de Rubín, había un sinfín de cosas de las que ocuparse. Los hábitats de las bestias y similares por aquí habían cambiado mucho después de la batalla contra Valacirca, y hubo un aumento en los incidentes de bestias vagando por donde vivía la gente. Nosotros éramos siempre solicitados para resolver problemas o batallas.

Una de estas solicitudes fue hecha por Tonio, para matar a un pez monstruo que había aparecido en el río que conecta Torch Port y Whitesails y ahora estaba obstruyendo el comercio fluvial. La palabra “monstruo” realmente se sentía como la manera más adecuada de describir su apariencia. Tenía la piel húmeda y viscosa, labios enormes, ojos que miraban a la nada y una boca llena de finos y venenosos colmillos. Su cuerpo era lo suficientemente grande como para poder tragarse a una persona entera, y era muy agresivo.

Los dos salimos en un pequeño bote y nos dirigimos hacia la zona donde muchas personas habían dicho que habían visto a la criatura. Nos tomó un poco de esfuerzo encontrarlo, gracias en parte a los enemigos acuáticos contra los que tuvimos que luchar en el camino, pero la batalla en sí misma terminó en un instante. Vislumbré la silueta del pez monstruo mientras usaba la magia de Búsqueda, y antes de que la palabra “¡allí!” saliera de mi boca, Reystov le atacó como un rayo con su espada extensible la cual tenía una Palabra grabada en ella. En la fracción de segundo que tuvo, el pez monstruo se movió bajo el agua como para esquivarlo, pero no fue suficiente. Un golpe fue todo lo que se necesitó. Atravesado en un punto débil, el pez monstruo murió inmediatamente y salió a flote boca arriba a la superficie del agua.

Reystov fue tan eficiente, que casi quise aplaudir.

Acercó el cuerpo a él con un rastrillo que había preparado y cortó un filete como prueba de su muerte. Todo lo que quedaba era volver a casa, y fue entonces cuando Reystov de repente sugirió que fuéramos a pescar un poco.

Pensé en ello. No era de extrañar que el gigantesco pez monstruo hubiera elegido este lugar como su hogar; había muchas ruinas hundidas en el río por aquí, y pude ver las siluetas de muchos peces nadando alrededor. Parecía un lugar de pesca bastante bueno. Teníamos mucho tiempo en nuestras manos, y ya nos habíamos tomado la molestia de sacar el bote. Las secuelas de Valacirca se habían normalizado recientemente—nuestros esfuerzos estaban empezando a dar frutos—así que pensé que sería una buena idea relajarnos un rato con nuestros sedales en el agua. Y de este modo, acepté.

Cuando empecé a preguntarme qué íbamos a hacer con el equipo y el cebo, Reystov sacó dos cañas de pescar y un tarro que contenía bolas de masa de la parte trasera del bote. Lo vi encogerse de hombros y reír, dándome cuenta de que había estado planeando pescar desde el principio si veía la oportunidad. Incluso este espadachín veterano y digno tenía un lado lúdico.

Los dos cebamos nuestros anzuelos y lanzamos nuestros sedales, creando dos chapoteos ligeros en corta sucesión. Nos sentamos allí tranquilamente con nuestros sedales colgando en el agua, y de vez en cuando, murmurábamos algunas palabras de conversación. Le pregunté de qué estaba hecho el cebo que estaba usando. Él respondió que estaban hechos de harina y yema de huevo, y el truco era mezclar un poco de miel. Así fue como comenzó nuestra conversación.

Después de eso, cubrimos muchas cosas: la ciudad, las personas en nuestras vidas, espadas y lanzas, y todas las aventuras en las que habíamos estado hasta ahora. Lo que me sorprendió fue que Reystov me ofreció una idea bastante profunda sobre las raíces de algunos de los problemas de la ciudad. Probablemente venía de sus propias experiencias. La nuestra estaba lejos de ser la primera ciudad en la que él había vivido.

Reystov, cuyos intereses consistían principalmente en emprender aventuras constantes para pulir sus habilidades con la espada y ganar honor y gloria, había dedicado tiempo para pensar en la ciudad por mí. Aunque él nunca diría tanto, no pude evitar pensar que era una expresión de amistad. Me hizo feliz.

Dicho esto…

“Este… ¿Reystov?”

“Un poco más.”

“Reystov, el sol ya se está poniendo.”

“Un poco más.”

Como de costumbre, Reystov estaba teniendo lo que llaman la suerte de pescador… o, para ser franco, no había atrapado nada. A medida que el sol declinaba lentamente hacia el horizonte y yo comenzaba a ponerme nervioso por irnos—en realidad sería malo si no volvíamos pronto—la boya se hundió.

“¡Oh!”

Hubo un jalón en mi caña. Me apresuré a tirar. Había enganchado una gran trucha. La pesqué, la atrapé en una red y la arrojé a la cesta, que estaba razonablemente llena con todos los otros peces que había pescado.

Me sentía muy mal.

“Un poco más…”

“¡Reystooov!” Me quejé. Reystov ahora se había vuelto completamente terco.

Prepárate, me dije. Parece que vas a acampar esta noche.

 

Pasatiempos: Meneldor

El atuendo consistía en una camisa de satén suave y negra y pantalones de lana cuidadosamente cosidos, una fina capa de cuero bien curtido con botones de madera pulidos y lisos, brazaletes de brillantes colores, botas de cuero de ciervo de alta calidad y una hebilla de jade adornando su cabello plateado trenzado.

“¿Y bien?” preguntó.

Estaba asombrado. “Es asombroso. Te ves como un príncipe.”

“No es tan asombroso.”

Dentro de una habitación de mi mansión en Torch Port, Menel soltó una breve carcajada, vestido de punta en blanco con ropa nueva recién confeccionada. Normalmente vestía un atuendo de cazador, que era inflexiblemente práctico, pero cuando se vestía seriamente, sus ropas y rasgos de semielfo trabajaban juntos para hacerlo parecer un joven noble o algo así.

“Realmente tienes estilo”, dije.

“Sí, bueno, las hadas y otros espíritus son quisquillosos con la apariencia.”

“¿Eh? ¿Lo son?” dije, involuntariamente con los ojos bien abiertos.

Menel me miró con una cara que decía, “¿No lo sabías?” pero incluso yo tenía cosas que no sabía. Gus tenía un conocimiento enciclopédico y una gran memoria, pero su conocimiento de los mundos de los faes y las hadas era bastante irregular en algunos lugares. Además de eso, no habían elementalistas en esa ciudad de los muertos. Sin ellos, Gus había pensado que sería difícil para mí comprender y apreciar realmente el conocimiento sobre los faes, por lo que siempre postergaba enseñarme sobre ellos a favor de cosas más importantes. Debido a eso, solo tenía conocimientos superficiales sobre los espíritus y los faes.

“Eh, realmente no lo sabes.” Menel tarareó en sus pensamientos. “¿Sabes cómo a menudo dicen cosas como… cosas que son hermosas o perfectas captan la atención de los seres espirituales?”

“Sí.”

Formas similares de pensar también habían sido parte de mi mundo anterior. Para evitar el desastre y no atraer a seres sobrenaturales, algunas personas les darían nombres extraños a sus hijos o dejarían deliberadamente una sola imperfección al construir un edificio. Ese concepto, que las “cosas bellas” estaban imbuidas de cierto tipo de poder mágico o espiritual, se podía encontrar en muchos lugares en todo el mundo, incluso en mi vida anterior.

“Seres efímeros que deambulan por el mundo transitorio, ustedes que aman lo bello, ustedes que adoran lo radiante, ustedes que detestan lo feo, ustedes que vituperan a los mancillados…”

Menel recitó lo que sonaba como un verso de poesía de memoria.

“Los faes tienen un carácter diferente al de los dioses. Son quisquillosos, y tienen favoritismos. Le dan su poder a las cosas bellas, y no se fijan en nada que sea feo.”

“Así que en cierto modo, tienen estándares fáciles de entender… Oh, espera un momento, ¿es por eso que los elfos son tan elegantes?”

“Sí, eso probablemente tiene que ver con ello también.”

Ser bello, tanto en sentido físico como mental, aumentaba el apoyo que proporcionarían los faes y las hadas. En resumen, había ventajas de ser elegante. Una sociedad formada para hacer un gran uso de los poderes de los faes y los espíritus de la naturaleza se volvería naturalmente noble y elegante en ciertos aspectos.

“Quiero decir, esa es la razón por la que mantengo mi cabello largo, ¿sabes? El mundo transitorio es muy conocido por gustarle el cabello largo y hermoso.”

Ahora que lo pensaba, Menel ponía la practicidad primero en la caza y las batallas, sin embargo, nunca había mostrado ninguna señal de cortar su cabello largo, el cual requería un gran esfuerzo para cuidarlo. También conocí a un grupo de elfos de Lothdor durante el incidente de Valacirca, y también recordé que la mayoría de ellos tenían el cabello largo.

“Así que es por eso que no te cortas el cabello.”

Todo tenía tanto sentido que no pude evitar sentirme satisfecho por la explicación. Así que era todo para que los residentes del mundo transitorio les hicieran caso…

“No debería hacer que parezca como si fueran todos iguales, supongo. Todos tienen su propio tipo.”

“Tipo, dices.”

“Quiero decir que no es como que solo por tener una cara bonita ellos te van a querer. No son tan simples.”

A los faes y espíritus asociados con la luz y el fuego les gustaba lo ostentoso y preferían a las personas con disposiciones alegres y positivas, así como a aquellos que tenían una ira intensa dentro de ellos. Los faes y espíritus asociados con el aire y el agua tenían una preferencia por las personas idealistas que no se obsesionaban con las cosas materiales. También les gustaba todo lo elegante y delicado, así como a las personas que tenían emociones conflictivas como la alegría y la tristeza en su interior. Los faes y espíritus asociados con la tierra y los árboles preferían a los que tenían personalidades simples y sosegadas, así como a los optimistas despreocupados y pacíficos. Les encantaban aspectos como la simplicidad y la belleza funcional.

“O mira a los faes de la oscuridad, el caos, el miedo o los celos. Tienden a amar a las personas retorcidas con una profunda obsesión, celos, sed de sangre, brutalidad, o pasión.”

Menel me dijo que la “belleza” que admiraban los faes tomaba muchas formas diferentes.

“Y todos los asentamientos élficos y clanes tienen una estética diferente dependiendo de qué tipo de faes veneran y qué tipo de bendiciones tienen principalmente.”

“Este… ¿hay lugares que se especializan en los faes de la oscuridad, el caos, el miedo y los celos?”

“Los hay, pero… bueno, no son realmente lugares a los que te gustaría ir.”

Me dijo que la mayoría de esos lugares eran un poco sombríos. Algunos eran entornos hostiles en los que no había otra opción que acostumbrarse a cosas como esas, mientras que otras veces, había rufianes que usaban habilidades de ese tipo de faes para luchar, o ejecutores que usaban esas habilidades para poner maldiciones.

“Así que cuando veas a un elementalista, es importante tener en cuenta la impresión que obtienes de cómo se ven. Lo que pueden hacer y la vibra que emiten coinciden, la mayoría de las veces.”

“Ya veo”, dije, asintiendo.

Nunca interactué muy profundamente con el mundo de los faes y los espíritus, pero tal vez era hora de que profundizara un poco mi conocimiento.

“Bueno, nos salimos un poco del tema. ¿Qué vas a hacer entonces?”

“¿Eh? ¿Yo?”

“Sí, tú. El hermano del rey te invitó a la fiesta, ¿recuerdas?”

“Sí.” Asentí.

Después de que la amenaza de Valacirca había pasado, Ethel nos había invitado a Menel y a mí a asistir a la fiesta que iba a celebrar en Whitesails en el solsticio de invierno, el día después tras el cual los días comenzaban a alargarse de nuevo. En otras palabras, era una fiesta para celebrar el comienzo del nuevo año. Como Caballero de Su Excelencia, naturalmente no tuve ninguna objeción a aceptar su invitación y desearle un feliz año nuevo. Sin embargo…

“Me refiero a tu ropa. Esto es lo que planeo usar.”

“¿Eh? Iba a usar la ropa formal que siempre uso para—¿Eso… está mal?”

Con cada palabra, los ojos de Menel se volvieron cada vez más estrechos. Cuando me di cuenta de que me había equivocado, ya era demasiado tarde.

“Will. Will, amigo. ¡Piensa en cuánta atención atraes, idiota!” Me dio una palmada detrás de la cabeza. “Has conseguido un gran logro, y todos dirán, ‘Muy bien, aquí viene, ¿cómo será la entrada del legendario paladín?’ ¡¿Y tú planeas entrar usando el mismo atuendo que te pones todos los años?!”

“¡Pero la ropa formal es cara, y tendrían que trabajar muy rápido para preparar algo ahora!”

“¡Puedes pagarlo! ¡Y los trabajadores harán un esfuerzo por ti! ¡O mejor dicho, tú eres el que está destinado a crear empleos para los sastres! ¡Deja a un lado tu extraña cosa de ahorrar dinero y suelta un poco de dinero!”

“P-Pero no se me da bien la moda…”

“Eres popular. Incluso si la ropa se ve un poco rara, simplemente úsala con confianza y todos pensarán que ese es el estilo.”

Zas, zas.

“¡Ya está, haré que alguien preparé algo para ti! Bee y Tonio probablemente sepan qué está de moda ahora. ¡Hablaré con ellos y prepararemos tu atuendo para el solsticio de invierno!”

Y así, Menel me arrastró a la sastrería. Mientras lo escuchaba hablar sobre los materiales y la combinación de colores, aprendí por primera vez que había un lado de él que estaba muy interesado en la ropa extravagante.

“Vamos a destacar con esta ropa, y cuando estés en la fiesta, vas a ligar con una o dos chicas y me mostrarás que puedes conquistar a una. Te ayudaré.”

“¿Qué? ¡De ninguna manera! ¡Imposible!”

“¿Qué es imposible?”

“¡No estoy acostumbrado a hablar con mujeres, es imposible!”

“¿Cómo es que tienes tantas agallas cuando estás luchando contra monstruos, pero te acobardas cuando se trata de mujeres?”

“¡Puedo vencer a los monstruos! ¡Simplemente los golpeas con músculos!”

“¡¿Alguna vez vas a hacer algo sobre ese cerebro bárbaro?!”

Y así continuamos, discutiendo y riendo ruidosamente.

 

Pasatiempos: Tonio

Era un tablero con majestuosas características, pulido por meses y años. Cuadrados de sicómoro y nogal estaban colocados alternativamente en un patrón de tablero de ajedrez de nueve por nueve. Era una pieza de carpintería muy enrevesada. Platería y un sutil tallado de vides decoraban los bordes del tablero. Esto podía haber sido parte de un juego, pero era más que eso. Esto era una obra de arte. Lo miré fijamente, cautivado.

“¡Hoowee! ¡Eso es tan bonito!” exclamó Bee a mi lado.

“Está bien hecho”, dijo Menel mientras miraba de cerca el tablero—pero agarrándolo con respeto. “No se puede hacer algo como esto por aquí. Tampoco parece que haya sido encontrado en alguna ruina. ¿Esto es una importación del norte?”

“Sí. Lo descubrí cuando fui a hacer algunos intercambios el otro día. Me enamoré de él a primera vista y lo compré en el acto. No pude evitarlo.”

El que sonreía con una pizca de vergüenza era Tonio, el mercader.

“¿Te gusta Infantería?” le pregunté.

“Sí.” Él se rió. “Si tan solo fuera algo bueno.”

Infantería era el nombre de uno de los juegos de mesa más populares en esta parte de este mundo. Los jugadores decidían quién era el primero y luego se turnaban moviendo una de sus piezas, de las cuales había ocho tipos: el peón, el gigante, el wyvern, el hada, el conjurador, el sacerdote, el caballero, y el rey. El objetivo era tomar el rey de tu oponente.

Lo más parecido de mi mundo anterior probablemente eran los juegos de mesa derivados de chaturanga como el ajedrez o el shogi. Era un juego para dos jugadores, de suma cero, finito, y determinista de información perfecta. La gente de este mundo era similar físicamente e idéntica en sus almas a la gente de mi mundo anterior. Tenía sentido que los juegos que surgieran fueran similares.

“¿Y las piezas? ¡Vaya, también son muy elaboradas! ¡Increíble!” gritó Bee mientras miraba una pieza bellamente tallada de color blanco lechoso que probablemente había sido hecha con el colmillo de una criatura marina. La pieza que sostenía era un wyvern con las alas dobladas y el cuello en alto. Dentro del juego, se consideraba una pieza importante; podía moverse considerablemente a lo largo de la diagonal y era fácil de usar.

“Esta también es bonita”, dijo Bee, tomando ahora la pieza de un hada de aspecto andrógino. Esta también era hermosa. “¿Hm? ¿No se parece a Menel?”

“¿Eh? ¿Eso crees?” Menel inclinó la cabeza.

Tonio los miró con una sonrisa encantadora. En este momento estábamos reunidos cerca del frente de la tienda en la empresa comercial que Tonio dirigía por el puerto. Vinimos porque él estaba llevando a cabo un trato que por diversas razones teníamos que estar presentes. Después de eso, Bee apareció también y todos comenzamos a hablar de temas aleatorios. La conversación llevó a Tonio a sacar este set de Infantería.

Tonio, que normalmente era muy tranquilo, nos mostró el set con un poco de orgullo, por lo que probablemente le gustaba bastante.

Bee, que estaba mirando fijamente el hermoso tablero y las piezas, de repente se volvió hacia Tonio y dijo, “¡Oye, ¿puedo jugar?!” Sus ojos brillaban alegremente.

“Por supuesto que puedes, Robina.” Tonio asintió con su habitual sonrisa.

“¡Bien, Menel, vamos a jugar!”

“¡¿Yo?! ¿Por qué?”

“¡Porque Will se ve como si fuera bueno en esto! ¡Y Tonio también!”

“Y yo me veo como si fuera malo, ¿verdad?”

“¿En comparación? Sí, eso creo.”

“Solo espera, señorita.”

Ambos ya debían haber estado familiarizados con las reglas. Colocaron las piezas, lanzaron una moneda para decidir quién iría primero y comenzaron a jugar. Tonio y yo vimos como el juego progresaba… y… sí.

“¿Eh? ¡Ah, el wyvern estaba cubriendo eso! ¿Estás bromeando?”

Menel carcajeó. “Bajaste la guardia…”

Menel aprovechó las malas jugadas de Bee. La habilidad de Menel no era especialmente notable, pero la forma en que invitaba a descuidos, preparaba trampas y atraía a su oponente era astuta y muy apropiada para él.

“¡Gaaah! ¡Perdí!”

Tonio se rió. “Muy bien, Robina, ¿por qué no jugamos tú y yo?”

“¡Nunca ganaré contra ti!”

“No, no, inténtalo. Te daré una ventaja.”

Tonio intercambió asientos con Menel y audazmente retiró sus gigantes, wyverns, hadas y conjuradores del tablero. Bee miró el tablero por un momento, inusualmente callada, y luego dijo, “¡Creo que ahora podría ganar!”

Y comenzó su partida contra Tonio. Cometió varios errores y perdió piezas mientras el juego continuaba, pero al final—

“¡Sí!”

Ella ganó.

“Oh, cielos”, dijo Tonio y se rió. “Perder tantas piezas fue bastante agotador, parece.”

Mientras jugábamos de esa forma, haciendo mucho ruido dentro de la tienda, los transeúntes y las personas que vivían alrededor del área comenzaron a asomar la cabeza.

“Oh, qué agradable y animado está aquí.”

“¿Infantería?”

Esta era todavía una zona rural, y casi todos se conocían. Lo que creaba un ambiente relajante.

“¿Alguno de ustedes quiere jugar?” Tonio les sonrió simpáticamente. “Tengo otros tableros. Puede ser su oportunidad de vencer al Paladín.”

Luego me lanzó una sonrisa, diciendo, “¿Qué dices?”

Asentí. “Estoy preparado para el desafío.”

“¡Oh, está bastante confiado!”

“¡Nunca tendré brazos más fuertes que este tipo, pero podría tener una oportunidad en Infantería!”

Antes de darme cuenta, más y más gente se había reunido y todos los tableros se habían preparado, y se estaban jugando partidas en toda la tienda. A pesar de algunos murmullos de Menel que me decía que no estaba realmente interesado en esto, él siguió la corriente sorprendentemente bien jugando una y otra vez. Bee parecía disfrutar observando e iba por ahí viendo cómo se desarrollaban las diferentes partidas y soltando comentarios. En cuanto a mí…

“¡Aaaaah, el Paladín es muy bueno!”

“La forma en que usas este gigante para proteger al caballero para que pueda avanzar es muy inteligente.”

“Y tus castillos son malditamente fuertes. Reforzándote con el sacerdote aquí, ¿se llamaba eso un castillo fortaleza?”

Estaba limpiando el piso con todos mis retadores. Este tipo de juegos de mesa también eran algo en lo que Gus me había entrenado, así que era bastante bueno en ellos. Miré a Tonio. Tenía una sonrisa en su rostro mientras jugaba alegremente con una de las personas que habían venido a su tienda.

“Bien hecho”, dijo después de una risa.

“¡Tonio, amigo, casi me ganas!”

Llegamos al punto donde se trajeron bebidas y bocadillos. El animado torneo de Infantería continuó hasta que oscureció, con risas llenando la tienda. Y finalmente llegó a su fin, y todos se fueron por su lado.

Mientras ayudaba a Tonio a ordenar, solté un comentario casual. “Tonio, esas partidas que jugaste estuvieron muy reñidas.”

“Sí, ese es exactamente el nivel en el que estoy, parece. Qué embarazoso.”

“Oh, no, creo que es increíble. Perder por un pelo siempre es más difícil de lograr que ganar.”

Cuando dije eso, los ojos de Tonio se abrieron con sorpresa. “Nada se te escapa, ¿verdad?”

“Bueno, simplemente me dio esa sensación. Pensé que estarías más interesado en que todos se divirtieran y tuvieran buenos recuerdos que derrotar a tus oponentes.”

“¿Eso es porque estoy en el negocio de vender cosas?”

“No.”

Ciertamente, era mejor para los negocios si dejaba una buena impresión en lugar de una mala, y eso podría haber contribuido a su decisión. Pero había una razón más grande.

“Sentí como si quisieras que a mucha gente le gustara Infantería.”

Cuando dije eso, Tonio me dio una sonrisa profundamente pacífica. No era su sonrisa habitual de negocios. Era una expresión muy transparente para él.

“Perdí a mi esposa hace muchos años. Ella se enfermaba con mucha frecuencia, pero le gustaba jugar Infantería.”

Me quedé sin palabras.

“A menudo jugábamos juntos”, dijo con calma. “Ella era muy fuerte. No era rival para ella.”

En algún lugar de su voz, pude sentir el afecto que sentía por ella. Todo lo que pude hacer fue asentir y continuar ayudándolo a ordenar. No pude pensar en nada apropiado para decir.

Después de que nuestro trabajo estaba casi terminado, le dije, “Tonio, ¿te importaría tener una partida conmigo? Una seria.”

“No, no me importaría. Juguemos.” Él sonrió.

En la habitación ahora oscura, bajo la luz oscilante de una lámpara, Tonio y yo nos sentamos en lados opuestos de ese hermoso tablero y tomamos turnos para hacer el sonido satisfactorio de una pieza contra la madera.

Para resumir, el hada de Tonio le cortó la cabeza a mi rey.

Le dije, “Buen juego”, y Tonio me dio las gracias. Después de eso, cada vez que pasaba por su tienda, Tonio y yo jugábamos una partida de Infantería.

 

Pasatiempos: Bee

“¡Will, vamos a comer! ¡Escuché de un buen lugar!”

Un día pasé por Whitesails porque tenía algo que decidir con Ethel. Por la noche, ella irrumpió en mi habitación, y las palabras anteriores fueron las primeras en salir de su boca.

“Oye, Bee. Te ves bien.” Respondí con una sonrisa, sorprendido por su radiante sonrisa y el hecho de que ella había gritado sobre comida incluso antes de dar un saludo.

Mi amiga y trovadora pelirroja, Bee, realmente amaba la comida. Cuando se le preguntaba sobre el tema, ella respondía, “¡Desayuno, merienda, almuerzo, té de media tarde, té de la tarde y cena! ¡Comer por placer ha sido parte de la cultura halfling desde la antigüedad!” Sin embargo, conocía a varios halflings que no comían tanto como ella, así que pensé que Bee probablemente solo era una glotona.

“Pero usualmente vas por tu cuenta, ¿verdad? ¿Por qué viniste a buscarme esta vez? ¿Sucede algo?”

“Bueno, la cosa es que el lugar que me interesa está en una zona un poco peligrosa cerca del puerto. Escuché que la sopa del pescador allí es realmente deliciosa.”

“Ajá”.

El puerto hacía uso de muchos trabajadores físicos, y con todos los barcos que entraban y salían, también había mucha gente dudosa yendo y viniendo por allí. Algunas de esas calles simplemente no se sentían seguras.

“Entonces, supe que vendrías a la ciudad, y pensé, esto es perfecto.”

“¿Así que soy tu útil acompañante?”

“Sí. ¡Te invitaré, sin embargo!”

Me reí un poco. “Eres la única en todo Whitesails a quien se le ocurriría la idea de hacer del Paladín tu guardaespaldas mientras recorres la ciudad en busca de lugares para comer.”

“¿No soy grandiosa?” dijo ella, y los dos sonreímos.

Inmediatamente comencé a prepararme. Si iba a dirigirme a una zona peligrosa, tenía que asegurarme de no llevar más dinero de lo necesario y no vestirme de manera que pareciera que también tenía dinero.

“Eres muy precavido. Incluso si una banda de ladrones nos atacara, sé que podrías ganar.”

“Aun así, no hay necesidad de aumentar la cantidad de dolor y rencores en este mundo.”

Me vestí con un manto desgastado que no parecía de muy alta calidad, y los dos hablamos mientras caminábamos por la ciudad. Nos dirigimos hacia una calle un poco oscura cerca del muelle donde los barcos descargaban sus mercancías.

“Hmm. Ahí está el lugar del que escuché, así que… ¡Ah, ahí vamos!”

Bee me llevó hacia una de las tabernas más pequeñas de la calle. Una vieja linterna estaba atada al letrero de la taberna, y varias cajas de madera estaban apiladas afuera. Una luz cálida y una alegre atmósfera se filtraban a través de la entrada y las ventanas, las cuales se mantenían bien abiertas. En el interior, muchos hombres bulliciosos se servían bebidas, riendo en voz alta y soltando bromas de un lado a otro.

Pasamos la entrada, y una alegre empleada con cabello negro rizado y piel morena gritó, “¡Bienvenidos! ¡Por favor, siéntense donde quieran!”

“¡Hooola!” respondió Bee con una voz igualmente alegre. “Escuché que su sopa del pescador era sabrosa. Eso para dos, por favor, y algo para beber.”

“¡Enseguida!”

Muy rápidamente, nos sirvieron pan de centeno, cerveza y la sopa del pescador por la cual estábamos aquí. La cerveza ligera y el pan de centeno duro y agrio fueron, para ser honestos, más o menos lo que esperaba de esta zona. Pero la sopa del pescador de la que Bee había oído hablar tanto, que se servía en tazones hondos, era única en su clase.

“Ohh…”

“Ahora esto…”

No todos los peces capturados por los pescadores en sus redes eran aptos para la venta normal; algunos eran demasiado pequeños o de un tipo que no era el objetivo. Esta taberna probablemente los había comprado baratos, los había hervido en agua de mar junto con, una vez más, restos de vegetales sobrantes del mercado, y había rematado el sabor con hierbas. Probablemente eso era todo lo que era, pero una vez que la probamos después de dar brevemente las gracias, los dos acordamos que también era terriblemente deliciosa. Era una sopa salada con los ricos sabores del mar, incluyendo camarones tiernos, gambas y pescado blanco que se deshacían maravillosamente. Bee y yo lo aseguramos febrilmente.

“¡Otra sopa, por favor!”

“¡Oh, yo también!”

Después de beber un poco de cerveza ligera y refrescar nuestros paladares, pedimos más sopa del pescador. Empapar el pan duro de centeno en la sopa también era muy sabroso. Al final, dos porciones desaparecieron antes de que lo supiera, y sin que se me ocurriera entablar una conversación.

“¡Gracias, eso estaba realmente bueno!”

“¡Estaba delicioso!”

“¡Muchas gracias! ¡Por favor, vengan de nuevo!”

Pagamos nuestra cuenta con monedas de cobre y nos fuimos rápidamente. Se sentía mal quedarse demasiado tiempo después de comer cuando estaban ocupados. Además, había sentido una mirada penetrante en mí en más de un punto durante nuestra comida. No quería que la parte de atrás de mi cabeza fuera golpeada de regreso de la taberna. Me recordé a mí mismo que permaneciera alerta.

“Gracias por invitarme hoy, Bee”, dije, sonriendo. “Eso estuvo delicioso.”

“¿Eh?” Bee me miró con los ojos bien abiertos e inclinó la cabeza.

“¿Eh?” Yo también me quedé con los ojos bien abiertos, confundido por su extraña reacción.

“¿Qué?”

Justo cuando estaba a punto de ahondar en mi cabeza para ver si había olvidado algo, Bee me miró, desconcertada, y dijo algo terrible. “¿Dije solo una taberna?”

“¿Qué?”

“No es frecuente que tenga un buen guardaespaldas como tú, así que estaba planeando visitar todas las tabernas de las que había oído hablar en las calles de por aquí.”

“E-Espera un segundo, ¿no es un poco peligroso?”

“Y no hay necesidad de preocuparse, porque incluso si nos atacan, ¡el Paladín está aquí! Es tan agradable poder visitar todos estos lugares sin tener que preocuparse por la seguridad, ¿sabes? ♪”

“¡E-Espera un segundo! ¡Bee! ¡¿Bee?!”

Toda la comida que comí ese día sabía muy bien, pero por alguna razón, terminé perdiendo un poco de peso.

5 comentarios sobre “Paladin of the End Historia Corta 5

  1. Pobre Reystov con su mala suerte en la pesca jajajaja
    El Menel todo un pro con la moda jajaja
    Lo de Tonio no me lo esperaba, ah qué sad :’v
    Y lo de Bee jajajaja me recuerda mucho a Pipin de “El Señor de los Anillos” jajajaja :’)

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