Paladin of the End Historia Corta 3

Trampas Mortales en las Ruinas Antiguas

“¡Oh! ¡Hola, Will, Menel! ¡¿Están reparando sus herramientas de exploración?! ¡Quiero ver, quiero ver!”

Teníamos algo de tiempo libre un día, así que habíamos extendido una sábana sobre el césped y estábamos haciendo algunos trabajos de mantenimiento en nuestras herramientas cuando Bee, la halfling pelirroja, vino hacia nosotros con ojos fulgurantes.

“¡No! Aleja esas manos.” Meneldor, el semielfo con cabello plateado, le dio un golpecito con la mano, como si estuviera ahuyentando a un insecto.

“Aww, ¿por qué?”

“Parece como si quisieras maltratarlas. Son mis preciosas herramientas de trabajo.”

“¡No lo haría, Menel eres un tonto! A nadie le gusta un hombre quisquilloso, ¿sabes?”

“No tengo problemas por eso, gracias.”

“¡Sí, estás todo acaramelado con Will, después de todo!”

“¡¿Por qué mencionaste a Will?! ¡Estoy hablando de mujeres!”

Había un ritmo divertido en el mitin de bromas rápidas entre ellos.

“¡Ah, herramientas de ladrón!” Los ojos de Bee se dirigieron directamente al objeto que Menel sostenía. Era un estuche de cuero, del tamaño de un libro cerrado, que contenía varias herramientas más pequeñas. Había todo tipo de herramientas, incluyendo pinzas, objetos en forma de gancho y limas metálicas.

“¿Oh? ¿Un espejo de mano?” Al encontrar un objeto un tanto inusual entre ellas, Bee inclinó la cabeza. “¿Para qué usas esto?”

“Adivina.”

“Hm.” Bee frunció el ceño y comenzó a pensar. “¿Señales? ¿Reflejando la luz o algo así?”

“Podría, pero no lo llevaría solo por eso.”

“Aseo.”

“¿Alguna vez has visto a un aventurero aseado y arreglado?”

“¡Oh, ya sé! ¡Para disfrazarte para aventurarte en la ciudad!”

Sonaba convencida de que lo había adivinado, pero lamentablemente esa no era la respuesta.

“Bueno, sí, lo uso para eso también”—él negó con la cabeza—“pero ese no es su propósito principal.” Pulió el espejo, sonriendo. Bee pensó aún más.

“Mggg… ¡Will, dame una pista por favor!”

“Está bien. Un antiguo dicho de los aventureros: puedes comprar un espejo y verte guapo, o perder un ojo y verte feo.”

“¡Ah! ¡Desarmar trampas!” gritó Bee.

“Correcto.” Menel asintió.

Yo también asentí. Un espejo era virtualmente esencial para explorar ruinas. Incluso Blood me había contado sobre esto en el pasado.

“Has oído hablar de esto, ¿verdad?” continuó Menel. “Es una trampa estándar. Un ladrón descuidado se asoma directamente a la cerradura de un cofre del tesoro, coloca una de sus herramientas allí y la traquetea, y luego—”

“¡Gas venenoso o agujas salen disparadas y te hacen quedar ciego! Ese tipo de cosas.”

“Ahí es donde entra el espejo.”

“Ya entiendo. Entonces, si parece peligroso, no lo miras directamente.”

Trabajar mediante un espejo hace que las trampas cegadoras sean más fáciles de evitar.

“Y también lo usamos para verificar si un pasadizo es seguro.”

Podrías comprobar cómo eran las cosas en el corredor a la vuelta de la esquina sin asomar la cabeza. Un montón de ruinas eran guaridas de los súbditos de los dioses malvados, por lo que esto resultaba sorprendentemente útil.

“¡Eh! La exploración simplemente se trata superficialmente una gran parte del tiempo en las historias. ¡Entonces es así! Oh, ¿qué es esto?”

“Una cuña.”

“¿Es así como se ve? ¿Cómo se usa?” Bee inclinó la cabeza hacia un lado.

Esta vez, fui yo quien le contestó. “Puedes usarlas como puntos para unir cuerdas cuando lidias con pendientes empinadas o lugares donde es fácil resbalar y cosas así.” Y además de usos estándares como ese—“También tiene otro papel importante manteniendo las puertas de las ruinas en su lugar, supongo.”

“¿Manteniéndolas en su lugar?”

“Debido a las trampas de encerramiento.”

“Oh, cierto, esas. Escuché acerca de ellas en alguna historia. Alguien fue al taller de un gran viejo hechicero y fue perseguido por gólems, luego escapó a una habitación y la puerta se cerró sola y quedó encerrado.”

“Esas son realmente bastante aterradoras.”

“¿Lo son?”

“Sí. Él tiene razón, ‘habitaciones cerradas’ como esas son malditamente espeluznantes.” Menel miró vagamente en el aire, como si recordara algo. “Cuando se crearon, aparentemente la idea era que quien estuviera a cargo de la casa llamara a las autoridades o algo así y abriera la habitación desde el exterior una vez que llegaran.”

Pero ahora que esas casas eran ruinas, quienquiera que alguna vez estuvo a cargo de ellas, obviamente, había desaparecido hace mucho.

“Activa una de esas ahora, y podrías terminar muriendo de hambre en una habitación sellada por magia. He visto una de esas habitaciones antes cuando un pobre bastardo activó la trampa. No fue bonito.”

Bee y yo respingamos audiblemente. Realmente no quería imaginar la desesperación de la persona que cayó en esa trampa o lo espantoso de la escena. Solo podía simpatizar con Menel por haberlo visto inadvertidamente.

“Sí, así que, si no quieres quedar atrapado en algo así, fijar la puerta con una cuña antes de entrar a cualquier habitación sospechosa es una contramedida estándar.”

Si clavabas una cuña primero, la puerta no se cerraría por completo. También habría una brecha para que pudieras escapar. Era una herramienta con una sorprendente cantidad de usos.

“Interesante.”

“Las trampas mortales siempre están donde menos te las esperas, así que no puedes bajar la guardia”, murmuró Menel con amargura.

La frase “ruinas antiguas” evoca una fuerte imagen de trampas mortales, pero las ruinas de la Era de la Unión raramente contenían trampas creadas con la intención de matar a alguien. No era como si pusiéramos ese tipo de trampas en nuestras propias casas y lugares de trabajo, excepto bases militares y otras instalaciones muy especiales como esa. Sin embargo, el paso del tiempo era aterrador y las cosas podían cambiar sin que nadie se diera cuenta. Los pisos se volvieron frágiles y se convirtieron en trampas escollo o techos derrumbantes. Los cables de los elevadores envejecieron y los transformaron en cajas que se caerían cuando ingresaras. Y a falta de la persona cuya presencia se asumía, las habitaciones cerradas se convirtieron en habitaciones de muerte por inanición.

“Quienquiera que las hiciera no quería matar en absoluto, pero el tiempo llega y convierte estas cosas en unas malditas trampas asesinas.”

“Sí. Tenemos que factorizar todo eso y mantenernos alertas.”

Examinamos cuidadosamente nuestras herramientas mientras hablábamos, las pulimos y nos aseguramos de que estuviesen en buen estado. Eran nuestros salvavidas cuando íbamos a explorar ruinas peligrosas.

“Siempre se tiene que estar preparado, supongo.”

“Exactamente.” Menel y yo asentimos.

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